Todo sobre el colágeno

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 El efecto milagroso del colágeno de la piel radica en que ayuda a formar fibras y redes. “Esto se traduce en elasticidad, tensión y firmeza”. Por eso la cara de una quinceañera se ve más rellenita y con mayor consistencia que la de una mujer adulta.

A partir de los 25 años el cuerpo reduce la síntesis de colágeno se estima que comienza a perder 1,5 por ciento cada año y a los 40 produce la mitad que en la adolescencia. “Su disminución hace que las estructuras epiteliales sean más débiles: la piel se vuelve fina, pierde tersura y luce flácida”.

Según la teoría científica un suplemento natural para combatir esta pérdida es la gelatina. Un molido de huesos, cartílagos, tendones, pezuñas y piel de distintos animales, que se considera un alimento sano. “Es liviana para el estómago, altamente saciadora, aporta pocas calorías y es una fuente de colágeno”, dice el nutricionista David Fernández, y explica que su versión natural (no la industrializada que aporta también azúcar y conservantes) ayuda a fortalecer la piel formada en un 75 por ciento de esta proteína, además de regenerar los tejidos conjuntivos, como músculos, tendones y ligamentos, que poseen un 80 por ciento de colágeno.

Un beneficio similar al que logra la jalea es a lo que apuntan los suplementos de colágeno hidrolizado, considerados por revistas internacionales especializadas en belleza, “Pero el resultado es más intenso que la gelatina, ya que estos contienen la misma proteína pero en un formato predigerido y con partículas pequeñas que atraviesan la barrera intestinal, por lo que su bio disponibilidades mayor”

Consumir suplementos podría ser una solución al envejecimiento cutáneo.

Más allá de la belleza

Si bien las características rejuvenecedoras de los suplementos de colágeno aún no están comprobadas, estos sí contribuyen a reparar los tejidos y músculos dañados. “Aportan fuerza, resistencia y flexibilidad a la estructura de los huesos, los tendones, los cartílagos y los ligamentos. Consumirlos ayuda a prevenir patologías músculo-esqueléticas como la tendinitis y la osteoporosis, además de aumentar la tonicidad muscular”, asegura el doctor Óscar Hernández, traumatólogo de la Universidad de Chile.

Su efecto, enfatiza Hernández, no es curar sino evitar patologías graves. “Es una alternativa preventiva para mantener las articulaciones en óptimas condiciones. También dan energía y sirven para personas sedentarias o con obesidad que comienzan a hacer deporte y no tienen la musculatura preparada. Entregan una sensación de bienestar que percibo en mis pacientes después de tres semanas de consumo”.

Otros candidatos a ingerir colágeno hidrolizado son las mujeres que están en la etapa de premenopausia, las personas que practican deporte con regularidad y los mayores de sesenta años. Quienes no desean tomar suplementos deben llevar una dieta equilibrada con alimentos ricos en esta proteína, como los frutos rojos, la carne magra, las aceitunas, los pepinos y el apio.

Colágeno para la piel

El colágeno es sintetizado de manera natural por el organismo, pero múltiples factores reducen su producción: el paso del tiempo, la genética, la contaminación, los radicales libres, la exposición a los rayos UV y la disminución de los estrógenos, por eso la pérdida se acentúa con la menopausia y afecta más a las mujeres que a los hombres.

Fumar y consumir alcohol con regularidad tampoco ayudan. Ambos hábitos aceleran la disminución de colágeno y, por ende, el envejecimiento cutáneo. “Para compensar la pérdida la mejor alternativa es activar la producción de esta proteína por parte del cuerpo”.

Uno de los tratamientos que ofrecen buenos resultados es la radiofrecuencia. “Consiste en radiaciones electromagnéticas que producen un calentamiento en las distintas capas dérmicas que contrae el colágeno y lo reconstruyen. Además crea fibras nuevas que sustituyen las envejecidas y forman tejidos de mejor calidad”.

En cosmética existen cremas que generan un efecto similar: “Los productos con retinoides y derivados de la vitamina A, como ácido retinoico, retinaldehido, adapaleno y tretinoína, penetran las capas profundas de la piel y estimulan el colágeno desde el interior”, dice Soledad Aspillaga. Otra alternativa son los llamados alfa hidroxiácidos; por ejemplo, el ácido glicólico, que es un ingrediente popular en cremas antienvejecimiento. Estos actúan sobre el colágeno al mismo tiempo que aceleran el proceso de exfoliación y reducen manchas. “También hay productos que dentro de sus ingredientes contienen colágeno, cuando poseen una versión hidrolizada que consiste en una partícula más pequeña, las posibilidades de penetrar la piel son mayores”, añade la dermatóloga.

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