Isoflavonas de soya

Recientemente hay un aumento en el consumo de alimentos derivados del frijol de soya, Glycine max, debido a que su consumo produce beneficios en la salud, independientemente del contenido de sus nutrientes.

Los compuestos que contiene entre otros son, saponinas, lunasina e isoflavonas, estas últimas responsables del gran interés científico por esta leguminosa.

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En los alimentos de consumo tradicional las isoflavonas se encuentran en cantidad limitada y sólo en la soya se encuentran en cantidades fisiológicamente relevantes. Las principales son la genisteina, daidzeina y gliciteina, respectivamente; que son las moléculas activas para los humanos.

En Asia el consumo de alimentos derivados de poroto de soya es 20-80 gramos por día, en cambio en occidente el consumo es de 1-5 gramos por día. En humanos los niveles detectados de isoflavonas séricos son directamente dependientes del consumo, ya sea de alimentos ricos en soya o de la ingesta de isoflavonas como suplemento alimenticio. El nivel promedio de isoflavonas que se detecta en la sangre en la población de Japón es de alrededor de 270 μg/L, en cambio en los países occidentales, la concentración es aproximadamente de 16 μg/L.

isoflavonas

El parecido de las isoflavonas con el estradiol les permite unirse a nivel celular con los receptores para estrógenos, su unión con el receptor de estradiol de las isoflavonas estimulan una respuesta y sus propiedades biológicas pueden extenderse más allá, incluyendo propiedades antioxidantes, regulación de actividad de algunas enzimas, inhibición de señales celulares y regulación de la proliferación celular.

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Los estudios se han enfocado principalmente en los efectos del consumo de alimentos ricos en soya, o de la administración de las isoflavonas como suplemento alimenticio en la prevención de cáncer, enfermedades cardiovasculares y patologías derivadas de alteraciones del sistema endocrino. Interesantemente, el Estudio de la Salud de la Mujer en Shanghai, correlacionó el consumo de isoflavonas de soya en el desarrollo de cáncer mamario, detectando que quienes consumieron mayor cantidad de isoflavonas de soya tenían reducido significativamente el riesgo de cáncer mamario. El efecto fue observado solamente en mujeres premeno-páusicas.

Referencia: Valladares L, Garrido A, Sierralta W. Isoflavonas de soya y salud humana: cáncer de mama y sincronización de la pubertad. Rev Med Chile 2012; 140: 512-516

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