Beneficios de las isoflavonas de soja en las mujeres

Las isoflavonas de la soja son un grupo de sustancias que poseen una estructura similar a los estrógenos humanos. Por eso actúan como tales sobre el organismo, proporcionando beneficios a la mujer en la menopausia. Además, actúan como antioxidante en el organismo.

Las isoflavonas ayudan a paliar los efectos del síndrome climatérico, reducen el riesgo de osteoporosis y evitan el incremento de peso.

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Algunos polifenoles tienen capacidad fitoestrogénica, es decir, pueden comportarse de forma relativamente parecida a los estrógenos femeninos pero sin serlo y con efectos más leves.

Su capacidad antioxidante, las isoflavonas pueden ser fitoestrogénicas y participar en la reducción de los síntomas postmenopaúsicos. También pueden colaborar en el mantenimiento de la salud ósea, lo que hace que sus utilidades sean muchas y muy amplias.

Las isoflavonas pueden consumirse directamente de la soja, otras legumbres y a través de alimentos a los que se añade, como en el caso de la leche, los zumos o los yogures.

Beneficios de las isoflavonas en las mujeres

· Poseen una acción estrogénica suave: las isoflavonas tienen una estructura química tal que les permite actuar en los mismos lugares que los estrógenos supliendo en parte su papel.

·  Ayudan a aliviar y paliar los efectos que se producen durante el síndrome climatérico.

·  Intervienen en la prevención de la descalcificación ósea porque evitan, por el efecto estrogénico, la movilización de calcio de los huesos. Además, al mantener los niveles de compuestos con efecto estrogénico, se evita el bloqueo de absorción del calcio que se provoca cuando desciende el nivel de estrógenos en plasma sanguíneo.

·  Dada la naturaleza selectiva de sus acciones sobre los diferentes receptores estrogénicos, se podría considerar a las isoflavonas como verdaderos moduladores selectivos de los receptores de estrógenos. Sus acciones se efectuarían básicamente en aquellos órganos y tejidos en los que los receptores estrogénicos de tipo beta se encuentran en cantidades relevantes tales como en el sistema nervioso central, hueso y pared vascular. Inversamente, no actuarían en aquellos órganos con expresión preferencial del receptor estrogénico de tipo alfa, como la mama y el endometrio.

 

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