COMER EN FAMILIA: UN HÁBITO SALUDABLE

COMER EN FAMILIA

COMER EN FAMILIA

Comer en familia impide que los niños abusen de alimentos poco saludables y es el mejor escenario para que aprendan hábitos alimentarios correctos

Niños que comen solos mientras ven la televisión. Niños que comen solos en la cocina mientras sus padres realizan otras tareas. Niños a quienes se les permite comer en su habitación sin compañía. Todos ellos tienen más riesgo de sufrir trastornos alimentarios o sobrepeso. Por el contrario, los niños que comen en familia por lo menos tres veces por semana disminuyen en un 32% el riesgo de padecer un trastorno alimentario y en un 15% la posibilidad de ser obesos.

Un buen ejemplo nutricional para los niños
Cuando los niños comen solos es más sencillo que sigan hábitos poco saludables: ingieren menos frutas y verduras, abusan de alimentos procesados y azucarados, les cuesta más comer el pescado… En cambio, si los niños se sientan a la mesa con la familia, los padres o los abuelos insisten hasta conseguir que mantengan costumbres adecuadas, como acabar todas las verduras del plato y tomar de postre una manzana, en lugar de un helado, o comer en el desayuno tostadas con pavo, en lugar de bollería industrial.

Comer en familia incluye hacer la compra y preparar los alimentos con ayuda de los niños

Además, junto con lo anterior, es importante tener en cuenta que comer en familia empieza antes de sentarse a la mesa. Los expertos aconsejan involucrar a los niños en el momento de hacer la compra y preparar los alimentos. De este modo, se consigue que los pequeños interioricen un modelo nutricional sano.

Las claves de los efectos positivos que la comida en familia tiene en la alimentación de los pequeños podrían ser, según los investigadores, el ejemplo saludable que transmiten los adultos con sus buenos hábitos y la posibilidad de que estos frenen a tiempo las tentaciones de los niños.

El papel de los abuelos en la alimentación de los pequeños

Para muchos padres no resulta sencillo comer con frecuencia con sus hijos. Hoy en día, muchos progenitores trabajan todo el día y la responsabilidad de cuidar a los niños recae, en buena parte, en los abuelos. La Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) ha presentado este año el primer Estudio sobre la Influencia de los Abuelos en la Alimentación de los Niños, una encuesta sobre hábitos alimenticios realizada a 404 personas mayores de 60 años. Una de las conclusiones más relevantes es que el 64% de los abuelos se encargan de manera habitual de preparar la comida a sus nietos.

Del informe se desprende también que muchos de ellos están preocupados por la alimentación de los pequeños, ya que el 67% cree que estos no tienen una dieta completa y abusan de la carne y los lácteos. En paralelo, más del 50% de los abuelos comen tres piezas de fruta al día y verduras, tres veces por semana. Son un buen modelo para sus nietos, a quienes dan fruta de forma habitual, según el 71% de los abuelos encuestados.

Anuncios

LAS GRASAS EN LA ALIMENTACIÓN

Grasas en la alimentación

Grasas en la alimentación

Innumerables estudios demuestran la estrecha relación entre las enfermedades cardiovasculares, dislipemias, hipertensión arterial, con el consumo excesivo de grasas de origen animal.

Pensando, que dichas enfermedades pueden instalarse desde temprana edad, nunca es demasiado temprano para educar a sus hijos e implementar hábitos alimentarios correctos, disminuyendo la cantidad de grasa saturada de su alimentación. Pero hoy nos preguntamos: ¿Cuáles son las grasas buenas y cuáles las malas?, ¿debemos evitar el consumo de grasas?, ampliemos el concepto y encontremos las respuestas.

Las grasas saturadas, monoinsaturadas, polinsaturadas, omega 3, omega 6, colesterol, etc son todas grasas pero que se prestan a confusión en cuanto a su utilidad y origen.

Las grasas son necesarias en la ingesta diaria, son importantes para funciones de normal crecimiento y desarrollo. Algunas son esenciales para que el cuerpo pueda absorber vitaminas como la vitamina A, D, E y K, solubles en grasas. Lo más importante es conocer la calidad de las mismas para permitir su aporte.

Las grasas saturadas son casi todas las que se encuentran en los alimentos de origen animal como la manteca común, la manteca de cerdo, la crema, la grasa de las carnes, los quesos muy duros, etc. En el reino vegetal hay pocos alimentos que la aportan como el coco, el cacao. El cuerpo puede fabricar ácidos grasos saturados, por lo que no es necesario incorporarlos con los alimentos.

Las grasas polinsaturadas se encuentran en los aceites vegetales como los de girasol, maíz, soja, cártamo y en pescados con alto contenido graso. Son importantes y deben formar parte de la dieta diaria, en cantidades controladas.

Las grasas monoinsaturadas se encuentran en el aceite de oliva, canola, colza, aportando beneficios en la función cardíaca.

Ácidos grasos esenciales conocidos con el nombre de omega 3, presentes en los pescados de mar, algas marinas, aceite de soja, cártamo y los omega 6, se encuentran el aceite de soja, girasol, colza. Ambos son muy importantes para funciones del sistema nervioso central y aparato circulatorio, en la pared arterial.

El colesterol es un componente esencial de todas las células del cuerpo. Sólo debemos evitar su consumo en exceso ya que se relaciona directamente con el riesgo de contraer enfermedad cardiovascular. Recordemos que en el reino vegetal no existe el colesterol, sólo lo encontramos en los alimentos de origen animal.

Los ácidos grasos trans son producidos por modificaciones químicas de las grasas, el ejemplo más importante son las margarinas. Son nocivos para el sistema circulatorio y tratamos de evitarlos en los niños pequeños. No son necesarios en la dieta.

La forma más recomendable de controlar la ingesta de grasas de la alimentación, es limitando la grasa aportada por los productos de panificación (galletitas, medialunas, alfajores, tortas) la manteca, la grasa visible de las carnes y piel de aves, las salchichas, los fiambres, hamburguesas compradas, que no son alimentos necesarios en forma diaria ya que nutricionalmente no aportan beneficios.

Es mucho más difícil controlar el aporte de las grasas intracelulares de las carnes u otros alimentos que sí deben formar parte de la dieta diaria, por su aporte de nutrientes.

La adquisición de hábitos alimentarios es un acto automatizado logrado por la repetición, si trabajamos en la formación de hábitos correctos y la práctica de actividad física estamos trabajando a futuro sobre lo que llamamos prevención, mejorando la calidad de vida.

Autor: Lic. Cristina Maceira para http://www.nutrar.com

DIABETES GESTACIONAL

Diabetes gestacional

La diabetes es una enfermedad crónica incurable es decir  de larga duración y que requiere  tratamientos y cuidados médicos constantes, principalmente requiere monitorear el contenido  de glucosa en sangre. En México según la encuesta nacional de salud (ENSANUT) del 2012, los adultos (mayores de 20 años) tienen una prevalencia de 9.2%, la cual ha incrementado 2% desde el 2006. Más de 80 mil mexicanos fallecieron el año pasado a causa de la diabetes y se esperan cifras similares para este año (José Narro-La Jornada 10/abril/2013).

 La diabetes gestacional es la intolerancia a la glucosa durante el embarazo y puede ser temporal o inclusive puede ser factor de alto riesgo para desarrollar diabetes de manera permanente. Las recomendaciones para conocer el estado de salud incluyen evaluación, diagnóstico y tratamiento.

 En lugar de detectar síntomas se sugiere realizar una evaluación de los factores de riesgo para diabetes gestacional en la mujer embarazada, estos son: ser mayor de 25 años, menor de 25 años y tener sobrepeso, antecedentes familiares de diabetes, además se debe realizar una prueba en la semana 24 a 28 de gestación para verificar el nivel de glucosa.

Durante el embarazo la prueba adecuada para detectarla es la “prueba de tolerancia oral a la glucosa” que se realiza con la ingestión de 100 gramos de glucosa en la semana 24 a 28 de gestación. De igual manera las personas que tuvieron diabetes gestacional se deberían realizar otra prueba de “tolerancia oral a la glucosa” durante las semana 6 a 12 después del parto en donde se utilizará el criterio para el diagnóstico en personas normales. 

 Para realizar un diagnóstico durante el embarazo, en general se deben encontrar 2 de estos valores alterados en la prueba de tolerancia oral a la glucosa (Norma oficial mexicana): 

 

  • Glucosa en ayuno igual o mayor a 105mg/dl
  • Glucosa después de una hora igual o mayor a 190mg/dl
  • Glucosa después de 2 horas igual o mayor a 165mg/dl
  •  Glucosa después de 3 horas igual o mayor a 145mg/dl

Para prevenir el desarrollo de diabetes tipo II se recomienda que antes de un embarazo se mantenga un peso adecuado, de lo contrario se sugiere la pérdida de peso, realización de ejercicio (150 min/semana),  incrementar la ingesta de fibra, disminuir la ingesta de grasa especialmente la saturada o grasa de origen animal y de azúcares como jugos o refrescos. 

 

En el caso de diagnosticar diabetes gestacional se sugiere controlar la ganancia de peso de acuerdo al estado físico de cada persona, es básico llevar un plan de alimentación prescrito por un nutriólogo para controlar el metabolismo. El objetivo es mantenerse dentro de las cifras siguientes:

  • Glucosa en ayuno menor a 95 mg/dl
  • Glucosa después de 1 hora de comida menor o igual a 140 mg/dl
  • Glucosa después de 2 horas de comida menor o igual a 120 mg/dl

Algunos de los riesgos de la diabetes gestacional para el feto son los siguientes:

 

  • Bebes de mayor peso y tamaño al nacer por efecto de la producción de insulina y que al nacer puede tener riesgo de luxaciones de hombro, fracturas de clavícula etc.
  • Mayor riesgo de disminución de la glucosa en sangre varios días después del nacimiento: se podría reflejar en síntomas como coloración azul, temblores o incluso convulsiones.
  • Un mal control de la glucosa puede incrementar el riesgo de muerte intrauterina 
  •  Los bebes hijos de madres que padecieron diabetes gestacional tienen mayor riesgo en el futuro de tener diabetes.

 

·         Problemas respiratorios si además se asocia la diabetes gestacional con hipertensión arterial

Riesgos para la madre con diabetes gestacional: 

 

·         Mayor riesgo de preclampsia y eclampsia (presión elevada durante el embarazo)

·         Mayor costo a causa de tratamientos y monitoreos

·   El 25% de mujeres suele desarrollar diabetes después de haber padecido diabetes gestacional.

TRIGLICÉRIDOS: Otro tipo de grasa peligrosa

Cuidado con los trigliceridos

Cuidado con los triglicéridos

Los triglicéridos son un tipo de grasa que se almacena en el cuerpo y que en grandes cantidades ocasiona enfermedades del corazón.

Mucho se habla de que mantener los niveles de colesterol bajos en la sangre puede prevenir enfermedades cardíacas, sin embargo la información acerca de los triglicéridos y sus riesgos es nula.

Los triglicéridos son un tipo de grasa que se consume en alimentos, o bien producirse en el hígado.

Cuando se consumen alimentos ricos en grasa o calorías, el cuerpo toma los que requiere para convertirlos en energía y lo que sobra se guarda de reserva en el organismo. Asimismo, cuando se ha bebido demasiado alcohol, el hígado produce triglicéridos. Los estudios indican que los niveles altos en triglicéridos se relacionan con bajos niveles de colesterol, lo que también es dañino.

CUANDO LOS NIVELES DE TRIGLICÉRIDOS SON ALTOS, LA SANGRE SE VUELVE MÁS VISCOSA Y ESPESA, POR LO QUE NO FLUYE ADECUADAMENTE, DIFICULTANDO MÁS EL BOMBEO HACIA TODO EL CUERPO.

¿QUE FACTORES INFLUYEN EN EL NIVEL DE TRIGLICÉRIDOS?

Se considera que los niveles normales de triglicéridos en la sangre son menores a los 200 miligramos por decilitro y altos cuando superan los 400.

Pueden tener los niveles altos si cuenta con algunas de estas características:

Gana peso facilidad.

Consume calorías en exceso, especialmente azúcar y alcohol.

Es de edad avanzada.

Toma ciertos medicamentos, por ejemplo pastillas anticonceptivas, hormonas, esteroides y diuréticos.

Padece alguna enfermedad como diabetes, hipotiroidismo, problemas del riñón o el hígado.

Su dieta está compuesta por muchos alimentos grasos y dulces, incluyendo frutas endulzadas y jugos.

Tiene familiares propensos a las enfermedades mencionadas.

LLEVE UN ESTILO DE VIDA MÁS SALUDABLE

Una prueba de sangre en el laboratorio es la única manera para saber si sus niveles de triglicéridos son altos o no. Sin embargo, llevar una alimentación balanceada y algo de ejercicio no le cae mal a nadie.

SE PUEDEN EVITAR LAS ENFERMEDADES CARDIACAS Y DE CIRCULACIÓN CAMBIANDO EL ESTILO DE VIDA POR UNO MÁS SALUDABLE.

 

Recuerde que si mantiene una buena salud, le puede evitar muchas visitas al médico en el futuro.

Aquí hay algunas sugerencias para reducir los niveles de triglicéridos:

Pierda peso. Si sufre sobrepeso, reduzca todas las fuentes de calorías, en especial de grasa.

Limite el azúcar. No consuma alimentos que lo contengan.

Adiós al alcohol. Todas esas copas de más son un alto factor de riesgo, evítelas. Si no, por lo menos tome solo en ocasiones especiales y con moderación.

Todo sin grasa. Consuma menos del 30% de calorías provenientes de grasa. Consuma carne, ya sea pollo o res, hervidos o asados.

En lugar de aderezos, use jugo de limón. Consuma fibra y vegetales al vapor o crudos son mantequilla Incluya pescados aceitosos, como el salmón, en su dieta. Este tipo de pescado aporta ácidos grasos Omega 3 que ayudan a mantener los niveles de triglicéridos bajos.

Haga ejercicio. La vida sedentaria conlleva a ser propenso a las enfermedades cardiacas y a la acumulación de grasa en la sangre.

Trate de caminar por lo menos 30 minutos diarios. Baile, brinque, haga lo que prefiera, simplemente muévase. Seguramente lo que acaba de leer le parece familiar. Sabe bien qué cosas son que conviene comer, sólo es cuestión de optar por una sana alimentación.

SOBREVIVIENDO AL FIN DE SEMANA

shutterstock_40148419

Qué tan seguido mantienes tus hábitos saludables durante la semana, para luego pasar todo el fin de semana saliéndote del camino??

Es mucho más fácil comer vegetales, frutas y granos enteros los días laborales, pero parece una tarea casi imposible dejar de lado las papitas fritas, los postres y la cerveza a partir de las 6pm. del viernes! Los fines de semana traen casi siempre consigo la satisfacción de gustitos y actividades relajantes (es decir, no moverte para nada). En promedio, se consumen 345 calorías extra cada día del fin de semana, lo que suma unos 2.2 kilos al año!

Hay cosas que puedes hacer para deshacerte de los malos hábitos durante estos días, sin dejar de lado el relax que buscas. Aunque tus horarios puedan cambiar bastante, debido a actividades sociales, quehaceres domésticos y paseos con los chicos; vas a poder manejar los cambios con un poco de creatividad.

Primero hay que reconocer que los fines de semana son un problema para la mayoría de nosotros, que estamos en la lucha por mejorar nuestro estado físico. Luego, haz un diagnóstico de aquellas situaciones que te hacen caer en aquellos días: ¿haces malas elecciones de comida? ¿comes en exceso? ¿Te quedas tirada(o) en la cama en lugar de hacer un poco de ejercicio?. Al examinar estas situaciones, podrás elaborar estrategias que te mantengan en el camino.

 Puedes probar con estos consejos:

– Mantén tu diario de comidas y ejercicios aún los fines de semana. Úsalo para señalar tus dificultades y de esta forma podrás evaluar la mejor manera de atacar tus debilidades.

– Busca la forma de combinar el tiempo familiar con los ejercicios, ya sea dentro o fuera de la casa. Sal a montar bicicleta, patina, juega fútbol o simplemente sal a dar una caminata. El ejercicio que puedas hacer durante el fin de semana valdrá la pena así no sea tan estricto como tu rutina regular.

– Si tienes más tiempo para cocinar, prueba con recetas nuevas y saludables. También puedes adaptar tus comidas favoritas en versiones más ligeras, solo bastan pequeños cambios como disminuir la cantidad de azúcar, reemplazar el aceite vegetal por aceite de oliva, yogurt en vez de crema agria, etc.

– Prepara comidas que normalmente no puedes preparar porque estás muy ocupada(o) en la semana. Prueba con batidos de frutas, son dietéticos y tienen ese dulcecito que a todos nos gusta.

– Escoge un día para no hacer ejercicios. Recargar tus baterías te ayudará a prepararte para la semana que viene.

– Si vas a comer fuera, limítalo a una sola comida durante el fin de semana. Si se presenta alguna situación que no planeaste, trata de compensarlo. Planea alguna actividad extra para quemar esas calorías de más.

– Dale variedad a tus ejercicios. Aprovecha el fin de semana para meterte a una clase de yoga o baile. Trata de realizar actividades nuevas, diferentes y divertidas.

– Deja los quehaceres domésticos más fuertes para el fin de semana, así tendrás la oportunidad de hacer más ejercicio.

– No está mal que te des algunos gustos, pero no los guardes todos para el fin de semana. Distribúyelos durante los otros días. Esto te ayudará a sacar de tu mente la idea de que en los fines de semana te puedes salir de la dieta. Además, si distribuyes bien tus gustitos, es más probable que no sufras de los antojos matadores que atacan de vez en cuando.

– No te olvides de tomar agua!! Cómprate una botella que puedas llevar durante tus actividades. Las de un litro son geniales!

– Si tienes una cena, o una reunión en donde sabes que habrá comida, trata de comer un snack ligero antes de ir. De esta manera ya no estarás muriendo de hambre y podrás disfrutar de la comida sin excederte.

– Encuentra algo que te mantenga motivada(o). Habla con un amigo o busca información sobre nutrición y ejercicios. Esto te dará la fuerza de voluntad para resisitir las tentaciones que se presenten.

– Evita el alcohol. No sólo hay 7 calorías por gramo de alcohol (sin incluir las calorías de las mezclas), pero la bebida puede reducir las inhibiciones y hacer que comas de más. Además, cuando te levantas con resaca al día siguiente, lo menos que quieres hacer es ejercitarte.

No tienes que arrepentirte del fin de semana, o pensar que tienes que empezar de cero cada lunes. Si adaptas estrategias que funcionen para tu estilo de vida, podrás relajarte y disfrutarlo.

Ten un buen fin de semana.

CONSUMO DE FIBRAS Y PREECLAMPSIA

Preeclampsia-causa-dolor-intenso-cabeza-1533729

Preeclampsia y fibra

Existe suficiente evidencia que documenta múltiples beneficios, entre ellos la reducción del riesgo de desarrollar hipertensión, asociada a una dieta rica en fibras.

Sin embargo, pocos estudios han investigado la extensión de estos beneficios a las mujeres embarazadas y su asociación con el desarrollo de preeclampsia*.Es por este motivo, que investigadores del Swedish Medical Center, de Seattle (Estados Unidos) estudiaron y realizaron seguimiento durante la gestación a 1.538 mujeres embarazadas del estado de Washington.

Para tal fin, se realizó un extenso cuestionario de dónde se relevaba el consumo de fibras 3 meses previos al embarazo y durante la primera etapa de la gestación. Del total de las participantes, 64 desarrollaron preeclampsia. Los autores hallaron que aquellas mujeres que consumían la mayor cantidad de fibra (21,2 gramos o más por día) durante ambos períodos de evaluación tuvieron 72% menos probabilidades de desarrollar preeclampsia que las que ingerían los niveles más bajos de fibra (menos de 11,9 gramos diarios).

Otro dato interesante, que se rescata del análisis es que las mujeres con ingesta elevada de fibra presentaban niveles de triglicéridos casi 12 puntos más bajos y lipoproteínas de alta densidad (HDL) más de 2,6 veces mayores que las mujeres con menor consumo diario de fibra. Los resultados de este trabajo estiman que cada 5 gramos de aumento en el consumo diario de fibra se reducían un 14% el riesgo de preeclampsia. Esta relación se mantuvo después de que se tuvieron en cuenta otros factores potencialmente relacionados con el riesgo de preeclampsia, como el consumo total de calorías, la edad materna, la etnia, la cantidad de embarazos y el peso antes de la concepción.

Estos resultados sugieren que aumentar el consumo de fibra antes y durante los primeros meses del embarazo beneficia la salud de las mujeres y, por consiguiente, del feto. Asimismo, colabora con el futuro desarrollo de estrategias para jerarquizar nuevos estilos de vida, especialmente los alimentarios, para reducir el riesgo de preeclampsia y otras patologías.

Este estudio fue publicado en la revista “American Journal of Hypertension”, en julio de 2008.

* Es una enfermedad del embarazo que consiste en aumento de la presión arterial habitualmente acompañado de edemas (hinchazón de las manos, cara y pies) y aparición de proteínas en el análisis de orina (proteinuria).

DHA un ácido graso omega 3, ¿Ya lo conoces?

Los ácidos grasos se dividen en saturados, poliinsaturados y monosaturados, en la siguiente imagen podemos ver las diferencias:

Lipidos

Lípidos

En esta ocasión hablaremos principalmente de los ácidos grasos poliinsaturados, especialmente los omega 3 (ya que los omega 6 pueden obtenerse fácilmente de los aceites que comúnmente tenemos para cocinar).

Los ácidos grasos poliinsaturados omega 6 y omega 3 se consideran esenciales porque no podemos fabricarlos en nuestro organismo, el que se encuentra en mayores concentraciones en el tejido cerebral es el ácido graso omega 3 docosahexaenoico (DHA por sus siglas en inglés), las altas concentraciones de DHA favorecen la sensibilidad de los neurotransmisores como serotonina y disminuyen la agregación plaquetaria en el cerebro, por lo que se favorece una mejor circulación, que podría asociarse a un efecto antidepresivo, al igual que una ingesta frecuente de pescados.

Una función muy importante del DHA es que al ser parte de nuestro sistema nervioso es vital consumirlo en etapas como el embarazo y el primer año de vida, ya que es cuando el cerebro se forma y crece en su mayoría.

Desarrollo del cerebro

Desarrollo del cerebro

El DHA apoya el desarrollo de la visión en el niño en el primer año de vida y en la capacidad visual de adultos, los niños amamantados durante 1 a 4 meses y después alimentados con leches enriquecidas con ácidos grasos como el DHA, tenían mayor agudeza visual que los niños alimentados con leches sin fortalecer.

Finalmente la dosis recomendable es de 200mg/día, existen suplementos con DHA obtenido de algas marina por lo que puede ser consumido por personas que son alérgicas al pescado y desean obtener los beneficios de este ácido graso esencial.

Hay que considerar que el DHA tiene gran importancia tanto en niños como en adultos, al ser parte fundamental de la estructura cerebral es necesario un adecuado consumo en todas las etapas de la vida, la importancia radica desde los niños menores ya que se favorece un crecimiento y desarrollo adecuado del sistema nervioso, las madres que mantienen una nutrición adecuada pueden aportar a través de la lactancia este nutrimento, sin embargo es necesario mantener una cultura enfocada a la prevención de enfermedades, además de que se logre disminuir el riesgo de problemas relacionados con la memoria, aprendizaje, concentración, y otros que pudieran tener mayores consecuencias como es el caso de la depresión, en el caso de adultos mayores evitar la aparición de enfermedades como demencia o alzheimer.

Ácidos grasos Omega 3:Una visión amplia de sus beneficios

pescado

La ingesta de ácidos grasos omega 3 tiene una fuerte relación con la salud

Las primeras observaciones del papel indispensable para la salud de los ácidos grasos omega 3 comienzan en 1929, cuando se descubrió la menor probabilidad de enfermar o morir por enfermedades cardiovasculares en poblaciones como los esquimales que tenían altos consumos de estos ácidos grasos (alrededor de 3 g por cada 1000 kcal) (Von Schacky, 1987). El contenido total de grasa y de ácidos grasos omega 3 es mayor en pescados de aguas frías  (salmón, arenque, sardina y macarela), por ejemplo, 100g de carne de salmón contiene 600 mg del ácido graso omega 3 eicosapentaenoico (EPA-por sus siglas en inglés) y 1200 mg de ácido graso omega 3 docosahexaenoico (DHA-por sus siglas en inglés), mientras que 5 gramos de aceite de salmón contiene 600mg de EPA y  900 mg de DHA.

La ingesta de ácidos grasos omega 3 tiene una fuerte relación con la salud cardiovascular, un estudio (meta-análisis) con 7951 personas quienes consumieron diariamente de 0.3 a 6g de EPA  y de 0.6 a 3.7g de DHA, concluyó con una reducción de la mortalidad total en 21%, en el infarto agudo del miocardio en un 30% y la muerte súbita diminuyó 40% (Bucher et al, 2002). Desde el año 1996 se ha documentado reducción en la mortalidad cardíaca asociado a la ingesta de ácidos grasos omega 3 que va de 42% a 67%, cabe destacar que 4 g de estos ácidos grasos durante cuatro meses, producen una reducción del 45% en los triglicéridos totales (Harris et al, 1997), es bien sabido que el aumento de los triglicéridos es un riesgo para padecer aterosclerosis o acumulación de grasas en arterias.

Sobre la prevención del cáncer se han realizado estudios de seguimiento desde 4 a 21 años y han demostrado que en los países donde se consume en promedio 0.5 y 1.5 g de omega 3 al día hay una reducción en el riesgo de cáncer de mama en 30% y una disminución significativa (60%) en el cáncer de próstata (Terry et al, 2003).

La inflamación es una respuesta inespecífica a las agresiones traumáticas, microbianas y químicas en donde se acumulan fluidos y anticuerpos, por ejemplo, la inflamación postquirúrgica. El consumo de omega 3 (DHA y EPA) promueve que estos ácidos grasos compiten a nivel celular con otro ácido graso , el araquidónico (que favorece la inflamación) por lo que se promueve un efecto antiinflamatorio en el organismo (Furst et al, 2000), por lo anterior diversos estudios apoyan el uso de ácidos grasos omega 3 en enfermedades inflamatorias como la enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, la artritis reumatoide, psoriasis, el lupus eritematoso, esclerosis múltiple, migrañas, y pancreatitis aguda (Gil, 2002).

Los ácidos grasos omega 3 se encuentran además en el tejido nervioso, que es el segundo, después del tejido adiposo, en concentrar ácidos grasos omega 3, en donde uno de ellos, el DHA ocupa hasta el 50% del tejido cerebral (Maes et al, 1999), los ácidos grasos omega 3 se acumulan en el cerebro y en la retina desde la gestación y son un componente importante en las membranas de las neuronas y de la retina (Carlson, 2009). Se recomienda utilizar 300 mg de DHA en etapas como el embarazo y lactancia (Simopoulus et al, 1999). Se ha demostrado que quienes tienen bajas concentraciones de ácidos grasos omega 3 y bajos consumos de pescado, tienen relación con ciertas alteraciones psiquiátricas como la depresión (Maes et al, 1999). En adultos mayores los omega 3 pueden prevenir la aparición de enfermedades como demencia o alzheimer (Yazawa, 1996; Kyle et al, 1999).

La Organización Mundial de la Salud recomienda un consumo de  EPA y DHA respectivamente de 300 mg y 500 mg al día en la población general que suman 800 mg de ácidos grasos omega 3 y se recomienda llegar a 1 gramo en el consumo de ácidos grasos omega 3 totales en personas con antecedentes de enfermedad coronaria (WHO. 2007).

L.N.H. Rodrigo Mancilla Morales.

Nutrición en el embarazo

El embarazo una etapa de cambios nutricionales

El embarazo es una etapa en donde las hormonas de la placenta provocan casi todos los cambios que se producen en la gestación, uno de ellos son los cambios nutricionales.

En el embarazo se reduce la actividad gastrointestinal, lo que favorece el reflujo, también se alenta la digestión favoreciendo la presencia de estreñimiento. Se produce mayor trabajo del corazón debido a que la cantidad total del volumen de sangre aumenta. El riñón tiene un aumento en su filtrado por lo que es común encontrar nutrimentos en orina que normalmente no se presentaban, como glucosa, aminoácidos y folatos, hay un aumento de la presión intraabdominal debido al crecimiento del útero, también aumenta la hormona progesterona entre sus acciones promueve que aumente la ventilación, esto se conoce como “hiperventilación del embarazo”.

En el segundo trimestre hay un aumento del apetito, pero que no significa que se debe “comer por dos”, es difícil describir que cantidad de alimento deben ingerir en esta etapa, ya que hay variaciones entre las mujeres. Principalmente la ingesta recomendable va en función del peso que cada mujer necesite subir en todo el embarazo y esto se sabe cuando se conoce su estado de nutrición previo (Fernández et al. 2000). Las madres que inician con un bajo peso el embarazo tendrían que aumentar más peso que las que inician con un sobrepeso u obesidad. En promedio la ganancia de peso para una mujer que inicia con un bajo peso debe ser alrededor de 12.5 a 18 kilos, para una mujer con un peso saludable la ganancia de peso debe ser entre 11.5 y 16 kilos, para una mujer con sobrepeso 7 a 11.5kg y por último para una mujer que se embaraza teniendo obesidad se recomienda aumentar entre 5 y 9 kilos en todo el embarazo (Institute of Medicine. 2009). Les recomiendo consultar a su nutriólogo para que puedan obtener un plan de alimentación de acuerdo a las necesidades de cada una.

Los nutrimentos clave en esta etapa fisiológica son el hierro y el ácido fólico. Los aportes complementarios pueden reducir la mortalidad infantil, por lo que les recomiendo tomar su suplemento como se les indica.

Hay otros nutrimentos que también, son importantes en el embarazo:

El calcio, reduce significativamente el riesgo de preeclampsia y mortalidad o mortalidad grave materna, recuerda consumir alimentos como leche, quesos, yogurth y además tortillas que también aportan calcio. El aporte complementario de zinc y de ácidos grasos omega 3, pueden reducir el riesgo de parto prematuro (Ramakrishnan. 2012)

Los ácidos grasos omega 3 son ácidos grasos esenciales que se acumulan en el cerebro y la retina durante la gestación ya que son un componente importante en las membranas de las células de estos órganos (Carlson, 2009), estos ácidos grasos no se pueden sintetiza en el cuerpo por lo que las madres tienen que ingerirlo para poder incorporarlo a su metabolismo y al del feto, pueden utilizar una cápsula de Salmón Plus de Pronat en cada comida, aportará alrededor de 1 gramo al día de ácidos grasos omega 3. En caso de ser alérgico al pescado o productos del mar pueden elegir el DHA (ácido docosahexaenoico), que es un componente fundamental del tipo omega 3 que participa en la formación de sistema nervioso central, se extrae de un alga marina por lo que las personas alérgicas pueden consumirlo en lugar de Salmón Plus para evitar la deficiencia de este ácidos graso, se recomiendan 300 mg diarios durante el embarazo y lactancia (Simopoulus et al, 1999).

Es importante mencionar que la vitamina B12 es fundamental en el embarazo y lactancia principalmente en las embarazadas que son vegetarianas “vegan” o inclusive “ovo-lacto” (que permiten incluir lácteos y huevo), por lo que se recomienda la suplementación de esta vitamina, en Natural B Complex de Pronat pueden encontrar el suplemento ideal para cubrir esta y otras vitaminas del complejo B.

Las mujeres con embarazos múltiples o las que abusan del tabaco, alcohol o drogas deberían tomar un suplemento de vitaminas y minerales (Luke, 2005).

La L-Carnitina es un transportador de grasas dentro del metabolismo, se ha observado un bajo nivel de L-Carnitina en sangre en el embarazo conforme aumenta el periodo de gestación (Hahn et al, 1977), la suplementación con 500mg de L-Carnitina diariamente (a partir de la 13va semana) puede evitar esta disminución (Keller et al. 2009).

Espero sea de utilidad la información, dejen sus comentarios. Saludos

Por: L.N.H Rodrigo Mancilla Morales